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Subida al Almeces desde el albergue de la
Calera (Sierra de Ricote)
La sierra de la Cresta del Gallo, entre las
pedanías de Algezares, Los Garres y Los Lages, es una de
las zonas más populares de nuestras montañas, por
la proximidad a la ciudad y por albergar diversas instalaciones
recreativas y religiosas.
La Cresta del Gallo o Quijar de La Vieja, de 523 m, es un conjunto
de conglomerados rojos que en sus zonas altas forma paredes compactas
adecuadas para la escalada. Aquí se encuentra la popular
"Panocha", una escuela de escalada donde acuden tanto
a iniciarse como a practicar, en sus primeros pasos, los escaladores
de Murcia.
El hombre neolítico ya merodeó por La Cresta y debió
tener chozas protegidas entre sus paredes. Prueba de ello son los
molinos o morteros tallados en la roca de la cara sur. Los restos
arqueológicos y los poblados de éstas y posteriores
culturas instaladas en la zona, se encuentran, sin embargo, en zonas
más bajas de la Sierra de la Cresta del Gallo, próximas
al valle, pero protegidas también de éste. En los
siguientes capítulos vamos a incluir varias rutas de ascensión
a la Cresta del Gallo. Primera: subida desde San José de
la Montaña por La Tana. Segunda: por Los Lages. Tercera:
viniendo desde La Luz, por la Senda Amarilla.

Itinerario
Desde Ricote subimos por la carretera asfaltada
hasta el albergue de La Calera -unos 1,6 kilómetros- que
está a 400 metros de altitud. Allí dejamos el vehículo
y comenzamos la marcha a pie, bajando nuevamente al asfalto para
ir en dirección a La Bermeja y adentrarnos en la umbría
de la sierra de Ricote. La carretera asfaltada pasa por un puente
de herradura que salva la rambla de la Cañada de Miñano
donde, a la izquierda en una pared caliza, se observan unas vías
de escalada.
Siguiendo la carretera y a 1,35 kilómetros del inicio en
La Calera, cogemos a la izquierda el camino de tierra que sube a
la antena de reemisión del Almeces.

Al fondo, a la derecha, vamos
viendo los pueblos de Blanca y Abarán y, a unos 800 metros
del cruce anterior, encontramos un nuevo cruce. Si siguiéramos
recto subiríamos al Almeces (8,2 kilómetros) por este
camino, pero esta opción la proponemos para ir en bicicleta
en la próxima ruta 11. En este momento, desde este cruce
con cadena y en una caseta de registro de agua, giramos a la izquierda
para adentrarnos en el Barranco del Pozo.
El camino sube recto por el Barranco con fuerte pendiente entre
pinares y roquedales y, a los 2,5 kilómetros, en una curva
a la izquierda muy pronunciada, tenemos que elegir si seguimos por
el camino, que es lo más sencillo (6,3 kilómetros)
para alcanzar el Almeces o dejar éste y adentrarnos por la
senda intrincada del barranco (2,35 kilómetros) que sube
recto, con algunas trepadas fáciles entre bloques, pero con
una vegetación espesa y salvaje.
Si subimos por esta senda del barranco tardaremos unos 60 minutos
en alcanzar nuevamente el camino y, a 200 metros antes de salir
a éste, a mano izquierda, encontraremos el pozo de la nieve
que da nombre a este barranco (990 metros de altitud). Este pozo
podría datar del siglo XVIII y haber sido construido por
la Orden de Santiago; ha sido incluido en el Catálogo de
Bienes Inmuebles del Patrimonio Histórico de la Región
de Murcia.
Una vez en el camino de tierra vemos el Almeces y a unos cientos
de metros, por el camino de la derecha, salimos a la carretera asfaltada
que a la izquierda nos conduce a la cumbre. Allí una nutrida
gama de antenas decoran la cumbre más alta de las que hemos
tratado en este libro (1.123 metros). Hemos tardado hasta aquí
entre dos y tres horas y podemos descansar un rato junto al vértice
geodésico antes de decidir si bajamos por donde subimos o
prolongamos la excursión hacia el Collado Mahoma y bajamos
por la pista de la solana de La Mezquita.

Sólo recomendamos esta
opción a quien se encuentre con fuerzas suficientes, lleve
buen calzado y se le dé bien el trepar por bloques de IIº
grado. Si además gustáis del roce de las carrascas
vosotros sois los elegidos.
Tras la última antena, sale en dirección Oeste una
senda que conduce a la cumbre gemela del Almeces, también
con 1.123 metros (o quizás algo menos). La senda no tiene
pérdida, ya que va por un cortafuegos y, al llegar a esta
segunda cumbre la sube o la bordea por la derecha. Una y otra opción
nos llevan a la cresta rocosa que continúa hacia el Oeste.
Las antenas quedan a la espalda y la crestería frente a nosotros
tiene dos kilómetros, así que iremos tranquilamente
siguiendo el rastro de la senda, casi siempre por la parte alta
de la cresta, obligándonos a dar algún paso de IIº
grado (fácil); otras veces, a unos metros de ésta,
por la ladera de la umbría o la solana, entre las carrascas.
El día que pasamos nosotros por este lugar vimos arriba dos
muflones, provenientes quizás de la vecina Sierra Espuña.
Desde la cresta rocosa, donde algunos dedos de roca apuntan al cielo
-a mil metros de altitud-, vemos un paisaje ya familiar a nuestra
vista.
A la derecha queda el Oro, el Almorchón
y el Molino; de frente tenemos el Cambrón y Sierra Espuña;
a la izquierda está Carrascoy y las sierras del municipio
de Murcia.
Siguiendo la cresta comenzamos a ver, a la izquierda y abajo, la
pista de la solana, por la que regresaremos más tarde al
albergue de La Calera. Pero aún tenemos que bajar de esta
crestería hacia el Collado de Mahoma, así que nos
dirigimos a éste, fácilmente identificado porque un
camino de tierra ancho lo salta desde La Bermeja.
Debemos tener la precaución de no bajar hasta este mismo
camino del collado, sino coger la pista a la izquierda por la que
pasa el sendero G.R.-7 y que nos devuelve a media ladera del Almeces
hacia La Calera por la cara Sur. Estamos a 850 metros de altitud.
La pista de la solana regresa pasando bajo los farallones de la
cumbre, ya sin dificultad alguna, tras haber pasado una hora en
la crestería de arriba. Sólo tenemos que seguir las
indicaciones del G.R.-7 (pintura blanca y roja de senderismo que
se explica en el apartado de simbología en la 1ª parte
del libro). Al poco un cruce de dos pistas, que se vuelven a juntar
más adelante, nos indica que sigamos mejor por la izquierda.
Más adelante tampoco debemos coger el camino que baja a la
derecha; en el tercer cruce tampoco hemos de coger el camino que
sube a la izquierda. Seguiremos siempre por el camino a media ladera,
el del G.R.-7.
A veces algún bloque de piedra obstruye la pista.
Son las piedras que el terremoto de principios del año 1999
arrancó de la ladera del Almeces y que reposan aquí,
en medio del camino.
A tres kilómetros del regreso por la pista llegamos a un
cruce donde 4 ó 5 bloques dificultan un poco el paso. Cogemos
la pista de la izquierda que nos introduce en un bosque hasta que
alcanza un collado y dobla a la izquierda para comenzar a descender
suavemente. Tres kilómetros más adelante llegamos
al collado de la Mezquita (635 metros) donde la pista pasa bajo
unas paredes con vías de escalada. Es el punto por el que
los postes de la corriente eléctrica suben hacia el Almeces,
junto a una zona que se quemó el verano de 1999. Al pasar
bajo los postes del tendido eléctrico llegamos a un cruce
donde abandonaremos el G.R.-7, que baja a la derecha hacia Ricote.
Seguimos recto las indicaciones del sendero de P.R. (igual que las
anteriores, pero en blanco y amarillo -pequeño recorrido-).
El Cajal, con su larga loma de dinosaurio, nos va quedando a la
derecha y la pista hace varios zigzag que se pueden atajar por sendas
en sus curvas.
Finalmente aparece el albergue de La Calera, tras una larga caminata
de 20 kilómetros y unas 6 ó 7 horas de marcha. Seguramente
la excursión más alta y más larga de las que
hemos tratado en este libro.

Descenso en piragua por el
río Segura
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