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Itinerario:
Comenzamos la ruta al poco de dejar atrás
la entrada del camping "Los Madriles" y al encontrarnos
a la izquierda por la E-22 en dirección a Cartagena con un
camino asfaltado que se abre entre invernaderos. Ahí fijamos
el kilometro cero, y nos encaminamos por él durante novecientos
metros entre plantaciones de invernaderos.
A partir de ese tramo el camino deja de estar asfaltado, y ya se
ve la rambla que va a ser nuestra referencia en todo el recorrido,
en la cual nos introducimos en muy poco tiempo mediante una pequeña
cuesta.
Al poco nos encontramos con la primera de las varias escaramuzas
que hace el camino con la rambla que se dedican a serpentear entre
si pero este hecho no debe ni puede confundirnos ya que siempre
deberemos seguir el lecho principal y si no es así por indicación
del rutómetro no debemos nunca de recorrer mucho mas de doscientos
metros para volver a caer al curso de la misma. En este primer caso
el camino se aparta a la derecha en paralelo a la rambla que discurre
ahora a nuestra izquierda pero que se queda unos metros mas abajo.
A modo de curiosidad advertiremos la presencia de las ruinas de
lo que fue un antiguo molino de agua, que aunque parezca mentira
por la situación de sequía perenne que sufrimos actualmente,
antaño la presencia de múltiples afloramientos de
manantiales y su aprovechamiento y reparto mediante canalizaciones,
hizo posible la existencia de este tipo explotaciones en un lugar
tan impropio como este. De este molino de cereal solo quedan restos
de la acequia, el cubo y dos muelas.
Continuamos por el camino apartados de la rambla hasta incorporarnos
de nuevo al cauce justo a la altura de un transformador eléctrico
a la izquierda y por encima de este y con una silueta muy llamativa
la conocida Cueva del Caballo en proceso de estudio por arqueólogos;
rogamos encarecidamente que se respete, y a ser posible solo se
observe desde fuera sin alterar nada de su contenido, lo que podría
dar pie sin saberlo a la destrucción de información
valiosa para los expertos, la cual para nosotros puede pasar totalmente
desapercibida. Gracias de ante mano por vuestro seguro saber estar,
y comportamiento racional.
Nuestro camino continua por el ahora amplio cauce, a los seiscientos
metros aproximadamente nos vuelve a hacer un requiebro entre la
rambla que se separa por la derecha, nosotros que nos introducimos
en un cañar siguiendo todo recto, volviendo a encontrarnos
poco mas adelante.
Después de este nuevo serpenteo pronto encontraremos entre
una abrumadora vegetación en comparación con el resto
de la zona, lo que llaman la fuente del Cañar. Ésta
se encuentra a nuestra izquierda y justo enfrente al otro lado de
la rambla una casa de labranza denominada La Ermita.
Esta fuente tiene su razón en el posicionamiento de capas
de materiales calizos encima de otras capas compuestas por filitas
impermeables. Se tienen datos de uso importante de este manantial
ya en el siglo XVI, y existen noticias sobre conflictos por el uso
de la tierra de los contornos del nacimiento para destinarlos a
fines agrícolas o ganaderos, dando lugar en 1598 a la prohibición
expresa del uso agrícola del entorno de la Fuente del Cañar,
por ser el abrevadero para todos los ganados de aquella comarca
y no haber otro en toda la costa de poniente (Montojo Montojo, V.
1993).
Respecto a La Ermita, comentamos que en el interior de este cortijo
se guarda una pequeña imagen de la Virgen de la Luz, que
todos meses de Enero (en concreto el primer Domingo) recibe la visita
de una romería que arranca desde Tallante, de la cual no
tenemos duda de que tenga la mas piadosa de las intenciones, pero
que deja el lugar en un estado penoso aunque cualquier Domingo del
resto del año no tiene tampoco ningún complejo, ya
algunos de los visitantes de fin de semana no parecen tener mucho
respeto por lo que ellos mismos han venido a disfrutar. Sea como
sea, también es cierto que alguien por estos lares se debe
de preocupar por mantener un mínimo de orden y cuidado, ya
que por mas que algunos ponen todo su empeño en arrancar,
ensuciar, desperdigar y quemar, siempre al mas o menos tiempo se
intenta restituir el estado natural del paraje, así que desde
esta humilde guía muchas gracias a quien corresponda por
su abnegada labor. Antaño también se celebraba aquí
el día uno de Enero, después de la misa de año
nuevo, el Baile de Inocentes, que consistía en que un personaje
ataviado con un sombrero lleno de lazos, ejercía como protagonista
de la celebración, realizando el trabajo de "Celestina"
o "de corre ve y dile" entre las gentes que allí
se congregaban.
Para continuar nuestro camino desde aquí hemos de volver
a dejar momentáneamente el cauce de la rambla, por un camino
paralelo a este por su margen derecho, y justo por debajo de La
Ermita, este camino nos vuelve a depositar a los pocos metros en
el lecho de la rambla, que abandonamos inmediatamente para tomar
otro camino que también discurre paralelo al cauce, pero
esta vez por el lado izquierdo de este. El nuevo desvío tampoco
dura mucho y pronto volveremos otra vez a la rambla.
A partir de este lugar, el mayor atractivo de la rambla y lo que
la diferencia de otra cualquiera de la zona, es la gran mole que
se alza a nuestra derecha, Peñas Blancas es como mas comúnmente
se conoce este accidente geográfico de 629 metros de altura
sobre el nivel del mar. La loma que une la rambla con las paredes
es conocida como la de Las Carrascas, haciendo referencia a el bosque
de ellas que antaño la cubrían Actualmente solo subsisten
algunos pies prácticamente solitarios y dispersos.
En toda la zona de las paredes, sobre todo en su cima y alrededores,
se pueden ver perfectamente los restos de los laboreos mineros que
tuvieron lugar hace entorno a los 150-200 años. Por los visto
se trataba de concesiones inglesas, y el mineral, hierro en su mayoría,
se dedicaba a la exportación. Toda esta zona es digna de
visita, pero la rambla no es la mejor vía de acceso aunque
hemos creído oportuno el mencionarlo por lo curioso del tema,
además de que se pueden apreciar algunos vestigios de esta
industria en y desde la misma.
Y poco mas nos queda, cuando hayamos terminado de desfilar a la
sombra de la Loma de las Carrascas y las paredes de Peñas
Blancas, siguiendo el rutómetro pronto daremos con la pista
asfaltada que lleva al Collado de la Cruz y al Rincón de
Tallante, y que hemos utilizado a modo de punto de retorno siguiendo
nuestros pasos. Puede ser tan bueno como cualquier otro que el usuario
decida, ya que esta ruta no tiene un final definido y cada cual
lo fija donde sus ánimos, aptitudes o fines lo lleven.

El litoral de Bolnuevo
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