|
Itinerario
Esta senda discurre por uno de los tramos mejor
conservados del litoral de la Región de Murcia , incluido
en parte en el paisaje protegido de la Sierra de las Moreras (LIC),
y sus valores botánicos y geomorfológicos justifican
sobradamente la protección reclamada para la totalidad de
su recorrido. El recorrido se inicia en la parte alta de la denominada
Playa del Rincón de Bolnuevo donde la acumulación
de restos de Posidonia nos habla de la calidad y conservación
de sus fondos marinos. En la propuesta de la Comunidad de Murcia
como Lugares de Interés Comunitario (LIC) se incluye la "franja
litoral sumergida de la Región" caracterizada por la
presencia de bancos de arena cubiertos permanentemente por agua
marina poco profunda y las praderas de Posidonia oceanica con algunas
manchas de Cymodocea nodosa.

Superadas ya las últimas viviendas,
casi a nivel del mar, y junto a la puerta de un garaje abierto al
camino podemos contemplar los depósitos de margas con sus
fracturas rellenas de yeso que se sitúan de forma discordante
con los materiales conformadores de la Sierra de las Moreras, dolomías,
filitas, cuarcitas y otros. La impresionante pared que se alza sobre
el manantial de Piedra Mala, hoy actualmente desaparecido, constituye
un magnífico plano de falla que nos habla de los movimientos
tectónicos, de su dirección y sentido, y de la intensidad
de las fuerzas que con su actuación han modelado el territorio
de Mazarrón.
En el tramo hasta la Playa de Cueva Lobos se suceden magníficas
series sedimentarias de origen marino que nos hablan del proceso
de retirada del mar durante los últimos periodos geológicos.
Sobre estos materiales y en los ramblizos y barrancos una vegetación
de cornicales, palmitos, espartales-albardinales y tomillares completan
la fisonomía de la zona que en las áreas más
deprimidas y encharcadas son sustituidas por salados, sosas, barrillas
y siempre vivas.

La Isla de Cueva Lobos protegida por ley regional
como el resto de islas e islotes de la Región de Murcia,
y más recientemente calificado como LIC, presenta "interesantes
formaciones de cornical y arto muy bien conservadas; tomillares
ricos en especies endémicas y comunidades halófilas",
ofreciendo a las aves marinas, especialmente paiños comunes
y pardelas cenicientas, refugio y protección así como
abrigos y oquedades adecuadas a su nidificación, expectativas
que sin embargo no parecen haberse cumplido debido a la competencia
planteada por las importantes poblaciones de estorninos y palomas
que ocupan esta isla.
En el horizonte es fácil contemplar a los alcatraces cayendo
en picado sobre la superficie del mar para capturar su alimento.
Al adentrarse el camino en las zonas más interiores de este
tramo litoral nos permite contemplar ruinas de viviendas, balsas
y canales de conducción para la recogida de agua de lluvia.
Bancales semiderruidos y abandonados cubiertos de bojas y pies aislados
de palmeras, higueras, granados y almendros atestiguan un modelo
de ocupación humana del territorio que ya ha desaparecido.
Desde el camino principal de la ruta sale un desvío que nos
acerca al entorno de la Playa de la Grúa, donde es posible
contemplar buenos depósitos de fósiles marinos, así
como una cantera abandonada establecida sobre los depósitos
de areniscas que aparecen cubiertos por los materiales cuaternarios
de depósito continental. Estos materiales cubiertos por un
fuerte encostramiento calizo obligan para su explotación
agrícola a su levantamiento, lo que hace que aparezcan en
el entorno de las parcelas de cultivo en forma de acúmulos
irregulares de lajas. La fisonomía general de este último
tramo de la ruta corresponde a un asentamiento temprano de cultivos
de tomate al aire libre, siendo por tanto su vegetación dominante
la formada por tomillares y espartales degradados con un numerosa
presencia de plantas ruderales, bojas, gandules, etc. Este itinerario,
como el que discurre por el centro y periferia de la Sierra de las
Moreras, finaliza en las llamadas Casas del Calaleño, donde
restos constructivos y escoriales de una fundición romana
nos hablan de la intensa explotación desde antiguo de este
territorio y causa probable, debido a la escasez de fuentes de energía,
de la actual deforestación de la zona.
Si continuamos hasta la cercana Rambla de Villalba podemos contemplar
un bosquete de eucaliptos y acacias en un entorno dominado por la
vegetación de carácter halófilo propia de las
áreas litorales con procesos de encharcamiento.

Excursiones por la Rambla del Cañar
|