Los caminos propuestos, al encuentro del agua y otros eventos

Nuestra propuesta empieza siempre en Murcia, ciudad fundada, puede ser, al mismo tiempo que sus riegos. Sin embargo, el ciclista paseante puede eludir esta responsabilidad y partir desde cualquier punto de los caminos. No obstante, todas las rutas vuelven sobre el río o su entorno. Se han seguido criterios distintos para cada una de las cuatro propuestas fundamentales. En la primera homenajeamos a los constructores de la Contraparada y las norias, y a aquellas personas heredadas que mantienen los riegos tradicionales. En la segunda, es una población, Aljucer, el centro de nuestra atención, como nudo distribuidor de los riegos del mediodía. En la tercera Alfonso X el Sabio, otorgador de privilegios a Murcia; la seda, la huerta desaparecida en combate con el crecimiento de la ciudad. En la cuarta, el Conde de Floridablanca, el señorío del mediodía y los azarbes que son como madres de la huerta que huye hacia el este. En todos los casos, disponemos de un rutómetro, para evitar los extravíos: no debe preocuparnos, estamos ante una zona tan civilizada que siempre se puede hablar con los vecinos. Para identificar los cultivos lo mejor es preguntar, aunque daremos algunas pistas, pequeñas, en la parte final del libro y al paso por cada camino.

Los cuatro caminos, por supuesto inventados, siguen cauces y riegos: es nuestra intención primordial. Barreras, Aljufia, Azarbe de Beniel, Azarbe Mayor. Y los caminos que seguimos, al salir de la ciudad, están poblados de automóviles, obligándonos a extremar la precaución. A lo largo de ellos encontraremos molinos, casas solariegas, castillos, muchos árboles, pueblos que fueron villas, meandros desaparecidos. Al final del libro, hablaremos un poco de bolos y palomas, de los árboles que pueblan nuestra huerta y su procedencia.
Encontraremos lugares desolados e incluso escombreras. Es nuestra realidad. Pero es hermoso. Cada tramo tiene una historia, de la que sólo podemos dar, por razones del tamaño de la publicación, pequeñas pinceladas. Pero, a todo esto, merece mucho la pena pasear nuestra tierra, intentar defenderla y ejercitarse en el noble y saludable deporte de la bicicleta, desatascadora de pulmones.

De los caminos y nuestro equipo de viaje

Vamos a iniciar un recorrido por un territorio fantástico, densamente poblado por el hombre, intervenido, apropiado y modificado en función de sus necesidades. Un espacio geográfico, vital y cultural en el que se han desenvuelto planes hidráulicos e ingenios que, desde tiempo remoto, han aprovechado al máximo los escasos recursos hídricos de la zona. Nuestro hilo conductor va a ser el agua, alrededor del río y los cauces artificiales construidos para repartirla por los diversos heredamientos de la Huerta de Murcia. Así, desde la Contraparada hasta la Huerta de Alquerías y Beniel, recorreremos las sinuosidades del agua, por las acequias, meranchos, azarbes, azarbetas, regaderas y brazales que han regado las tierras de la Vega Media del Segura. Pero también nos encontraremos con los hombres que la pueblan, los monumentos, las costumbres, los merenderos y los lugares donde siguen practicándose los juegos tradicionales. Puede ser un intento vano, pero al hacerlo en bicicleta, como se propone, al hacerlo despacio, nos podemos detener ante los argumentos de una cultura que ha dado lugar a un complejo sistema de riegos, costumbres, leyes, reglas sociales; en definitiva, en un sofisticado sistema de relaciones cuyo factor común, como vínculo de sangre, ha sido el agua y su administración. En cierto modo, este libro pretende ser un homenaje a las mezclas culturales, a la idea de las ciudades superpuestas sobre su pasado, pero que no renuncian a él. Eso sí, nuestra aproximación es humilde, desde el ocio, desde la contemplación y la búsqueda, inventándonos itinerarios que, a buen seguro, ya han sido inventados y usados durante los últimos diez siglos que, como se sabe, no son nada.

Todas las rutas son sencillas, se precisa una mínima forma física, ya que los desniveles a afrontar son despreciables. Únicamente debe tenerse en cuenta el tiempo, puesto que se propone la contemplación, la identificación. Todas las rutas, además, son circulares, es decir, vuelven sobre el punto de partida, aunque nunca sobre el mismo itinerario por el que hemos emprendido la ida. Así mismo, todas tienen posibilidades de incorporación desde cualquier punto del recorrido, por lo que los excursionistas podrán medir su dedicación o su capacidad de cansancio. A lo largo de los recorridos propuestos nos encontraremos poblaciones, con lo que nuestra proximidad a la civilización nos coloca en una especie de jardín familiar, a menudo poco cuidado. Se trata, en definitiva, de hacer una aproximación pausada a un territorio muy civilizado, del que, a poco que nos descuidemos, los vestigios pueden ir desapareciendo. Nuestra aproximación al pasado no busca rememorar la arcadia perdida: busca un reencuentro con la herencia cultural que, posiblemente, más haya impregnado nuestro carácter.

Autor: Francisco Franco Saura
Nº de páginas: 120
Nº de rutas: 4
Precio: 9,00

Cantidad:

 





Por la margen izquierda del río, desde Murcia hasta Contraparada, siguiendo el cauce de la acequia Aljufía

Punto de Partida
Plano de San Francisco.

Lugar de Llegada
El mismo. (Recorrido circular).

Kilómetros aproximados
21

Horario aproximado
2 h 30 min.

Dificultad física
Baja.

Observaciones
Utiliza carreteras vecinales muy transitadas.