Saldremos desde la explanada de la ermita, donde las siempre amables gentes del lugar –la mayoría de las cuales ya no residen aquí- se reúnen para celebrar las fiestas del pueblo a primeros de septiembre. Seguiremos subiendo por el camino bordeando las encaladas casas de La Carrasca y pasando junto a sus pequeños y cuidados huertos. En los márgenes veremos pitas y algarrobos junto a otras plantas con mayores necesidades hídricas, como almeces, mirtos, hiedras y rosales silvestres. Pronto pasaremos junto a una pequeña alberca que almacena las aguas que manan del nacimiento contiguo, donde crece otra planta aún con mayor necesidad de humedad: el culantrillo de pozo. Los relieves calizos de Sierra Cabrera actúan como una esponja dando lugar a un número sorprendente de fuentes, nacimientos y afloramientos de agua en un entorno tan árido. Circunstancia que el hombre ha aprovechado desde siempre para establecer en las inmediaciones de estos puntos de agua sus viviendas, por lo que la asociación fuente-cortijada es una constante.

Seguiremos ganando altura y ampliando el horizonte. Tras pasar junto a un camino cerrado por una cadena, a unos 100 m, dejaremos la pista principal, girando a la derecha por otra que parte junto a un cartel de coto privado de caza. Las cuestas son ahora más empinadas. Al inicio del camino empezaremos a ver coscojas, y un poco más arriba algunos pies de carrasca de un porte considerable. El propio nombre de la alquería de la que hemos partido indica que la vegetación de esta zona alta de la sierra debió parecerse bastante al típico encinar mediterráneo. La explotación irracional de los recursos de la sierra hizo que de este sólo quedaran algunos pies testimoniales. La población de Carboneras debe su nombre a la importante industria de carbón vegetal que, ya en el siglo XV, obtenía de esta sierra su materia prima. La fiebre minera del XIX y la demanda de combustible para los hornos de calcinación acabó la faena. Posteriormente la aridez del clima, los intensos procesos erosivos, los incendios y el pastoreo han dificultado su regeneración natural.

El camino nos llevará hasta el repetidor situado en una de las cimas del Cerro Mezquita (962 m). Desde allí recrearemos la vista y enriqueceremos nuestros conocimientos geográficos con una magnífica panorámica. En un día claro, empezando por el norte, y describiendo un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj, podremos ver: el puerto de Garrucha, la marina de Vera, Sierra Almagrera, Sierra de Almagro, Bédar, Sierra de los Filabres, las nieves de Sierra Nevada, los campos de Sorbas, el corredor del Río Aguas, Sierra Alhamilla, Carboneras, la Mesa de Roldán… y el mar. Para ampliar estas vistas por el oeste, volveremos sobre nuestros pasos unos metros y abandonaremos después el camino para subir al vértice geodésico (952 m), atravesando un lapiaz, que hace incómoda la marcha.

Volveremos al camino e iniciaremos el descenso para regresar por donde vinimos. En el camino de vuelta probablemente descubriremos vistas que nos pasaron desapercibidas en la subida. Una de las más interesantes desde el punto de vista estético es la de La Carrasca desde lo alto, enmarcada por las retamas del borde del camino. En esta pintoresca cortijada acabaremos nuestra ruta.

Excursiones a pie y bicicleta
Autores: Paco López de Haro · Antonio Martínez Cano · Paqui Tomás Ruiz
Nº de páginas: 208
Nº de rutas: 20
Precio: 14,00

Cantidad:

 




Punto de partida
La Carrasca.

Punto de llegada
El mismo.

Distancia aproximada
7 km (Ida y vuelta).

Duración aproximada
2,5 h.

Cota mínima
640 m.

Cota máxima
962 m.

Grado de dificultad
Bajo.

Cartografía
Mapa nº. 1031-II, Turre y 1031-IV, El Agua del Medio; escala 1:25.000; IGN

Observaciones
Afrontamos en esta ruta la subida a la mayor altitud de Sierra Cabrera: el pico Mezquita. El amplio territorio que se domina desde la cumbre puede convertir la ruta en una excelente lección de geografía, por lo que es intere-sante que llevemos un mapa de la zona de escala 1:200.000 ó simi-lar. Elegir un día claro, sin brumas, para realizar esta excursión, nos permitirá disfrutar mejor de todas sus posibilidades.
El “campamento base” para el “ataque a la cumbre” es la cortijada de La Carrasca, y, contrariamente a lo que sugiere esta terminología alpinista, la subida es bastante fácil, pues el punto de partida ya esta a bastante altitud y el desnivel que tendremos que salvar es de poco más de 300 m. Además toda la ruta discurre por caminos anchos.
Para llegar a La Carrasca tendremos que hacer la última parte de la ruta anterior, pero al revés, es decir, de Turre al Cortijo Grande y, tras pasar el desvío del Cortijo Cabrera, seguir hasta el desvío indicado de La Carrasca, ya por pista de tierra. El camino es muy sinuoso y con fuertes pendientes. Dejaremos el vehículo en la explanada de la ermita.